La clase social y la Mujer en "De Amor y de sombras" por Isabel Allende

De amor y de sombra es un libro fictivo que se trata de una narrativa durante la dictadura chilena de los años 70s y 80s. El libro es por Isabel Allende, la prima de Salvador Allende, quien fue el primer presidente socialista de Chile, que fue derrotada por una junta militar. El libro explora varios temas políticos, sociológicos y feministas.
Allende explora la intersección de la desigualdad social y los roles sociológicos de las mujeres en Chile con los personajes de Digna Ranquileo, Beatriz Alcántara y Hilda Leal. Las tres mujeres son esposas y madres en Chile, con diferentes orígenes y lugares en la sociedad. Tienen diferentes respuestas a la
Digna Ranquileo es una campestre, madre de hijos biológicos y adoptados de la pobreza. Fue criada en sus tierras y sigue como dueña, aunque esta en la pobreza. Su marido, Hipólito, es un payaso profesional que se permanece con los circos durante las estaciones calientes; en el invierno, queda en casa con su familia. Por eso Digna realmente es la cabeza de la familia, aunque sufre de la violencia domestica cuando Hipólito hasta en casa. Digna también es el puente entre su familia y la comunidad como esta involucrada en las iglesias locales y con las otras familias. No tiene mucho poder en contra de la dictadura, pero es la más que reconoce la verdad de la sociedad como es parte de la clase más baja de la sociedad. Como mujer pobre, ha vivido por la desigualdad de tratamiento de salud, como su voz no se escucha con las autoridades, como con la equivocación de las Evangelinas,
Beatriz Alcántara es una mujer de la clase alta y madre de Irene Beltrán. Consiguió el dinero por su matrimonio con Eusebio Beltrán, un mujeriego riesgoso quien esta desaparecido. Aunque reconoce que su esposo esta desaparecido, prefiere no expresar esta verdad porque odiaba a Eusebio y quiere mantener las apariencias de su estatus social. Aunque Eusebio no la abusaba físicamente, peleaba con ella y la atacaba emocionalmente, especialmente con las infidelidades. Como Eusebio se fue, se quedo endeudada y se encargó del cuido de unos envejecientes para poder cobrar dinero y mantener las apariencias de rica. Aunque es la dueña del cuido y es la cabeza de su casa, realmente no se cree tan poderosa porque ni puede controlar a su hija ni a los envejecientes ni puede usar sus bienes para pelear con la dictadura, quien mantienen sus apariencias y su poder.
Hilda Leal es una mujer española, refugiada de la Guerra Civil de España. No vive en la pobreza, realmente se puede considerar como parte de la clase media. Es madre de Francisco Leal y sus dos hermanos, José y Javier. Su marido es el Profesor Leal, un hombre idealista; él fue la razón porque tuvieron que huir de España e ir para Chile. Hilda no tiene poder para combatir la dictadura, pero reconoce la verdad de la situación por su memoria, aunque no expresa los recuerdos de su pasado para no quedar en el dolor. En la conservación de su memoria personal, protege la pureza de sus recuerdos y no deja el ciclo de dictadura destrozar su optimismo para su vida. En su relación no sufre violencia de su esposo y tiene mucha influencia en la dinámica de poder. Hilda tiene que lidiar con la violencia de la dictadura en como afecta a su familia y a ella misma.
¿Cómo se relaciona la violencia privada de estas mujeres con la violencia perpetuado por el estado?
En cada caso, los personajes tienen que quedar en lidiar con la violencia del estado y la violencia personal. Por la dictadura y su opresión de la dictadura, no pueden denunciar la violencia que ven en sus vidas ni pueden proteger a sus seres queridos de la violencia de afuera. Estos personajes tienen que resistir en otras formas, en el recuerdo y conservación de la verdad y en forjar sus propias vidas.
¿Cómo la clase social afecta cada personaje en como responden a la violencia del estado?
Digna Ranquileo permanece en contacto directo con la violencia como lo ve en su comunidad y en su familia. No puede elegir olvidar el trauma del pasado, como Hilda, ni ignorar el estado presente del país, como Beatriz. Hilda reconoce la violencia, pero no habla de ella ni su familia le comunica sus problemas con el estado; en ese sentido, no tiene contacto directo con la violencia, aunque guarde el recuerdo. Beatriz ni tiene contacto con la violencia ni un recuerdo de ella y como beneficie del estado presente de su país, se permanece en el silencio para mantener su apariencia de poder. Aunque no tiene contacto, Beatriz sabe que existe pero tiene el privilegio de poder ignorar la violencia.
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