La mujer y su dualidad por los hombres: Un análisis de “Hombres necios que acusáis”

The Poetic Nun | National Endowment for the Humanities (NEH)
Sor Juana Inés de la Cruz

El poema “Hombres necios que acusáis” es una obra de la famosa figura Sor Juana Inés de la Cruz. Considerada como la primera poeta mexicana, Inés de la Cruz fue la hija ilegitima de un hombre español y una madre criolla; en la adaptación de su vida en Netflix, insinúan la posibilidad que su madre fue más que una española nacida en México, si no que también era azteca también. Esta posibilidad viene también porque Inés de la Cruz estudiaba el latín y nahua, el leguaje de los aztecas. Inés de la Cruz gano el favor de los virreyes por su ingenuidad, pero para continuar sus estudios independientemente con menos preocupación por los hombres seculares, decidió entrar al Convento de San Jerome para ser una monja.  

Thaïs - Wikipedia
Thais
File:'Lucretia' by Artemisia Gentileschi.jpg - Wikimedia Commons
Lucrecia

“Hombres necios que acusáis” se trata de como los hombres delinean a las mujeres, entre putas y esposas. En este poema, Inés de la Cruz usa esta dicotomía para rechazar la culpabilidad que los hombres ponen en las mujeres y dirige para tras la culpabilidad. Es interesante porque usa a dos figuras de la antigüedad para exponer la dualidad: Thais, la prostituta fiel de Alejandro Magno, y Lucrecia, una esposa romana que se suicide cuando el hijo del rey de Roma la viola.

"Adán y Eva", Botero

Inés de la Cruz también hace referencia a la Virgen del Carmen cuando termine el poema diciendo que el hombre “juntáis diablo, carne y mundo”. Esto es interesante porque en el himno a la Virgen del Carmen, termina con las líneas “Vence al mundo demonios y carne/guerra, guerra contra Lucifer”. Pienso que esto se puede analizar con el marianismo, que es la expectativa que las mujeres tienen que ser como la Virgen María, paciente, piadosa y silenciosa; si la mujer es el opuesto, esta corrupta como la puta de Babilonia, una marioneta del diablo. En el poema, Inés de la Cruz rechaza esto, y nombra al hombre (Adán) como la fuente de corrupción y de pecado, no la mujer (Eva).


Para más sobre Sor Juana Inés de la Cruz, visita:  https://poets.org/poet/sor-juana-ines-de-la-cruz


Para el análisis de Thais y Lucrecia: http://womenatthecenter.nyhistory.org/juana-ines-de-la-cruz-feminist-poet-of-new-spain/


Para la letra del himno de la Virgen del Carmen: http://www.diocesisdeponce.org/cancionero/marianas/la_virgen_del_carmen.htm


"Hombres necios que acusáis"

Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:

si con ansia sin igual
solicitáis su desdén
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia
y luego, con gravedad,
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.

Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco
al niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.

Queréis, con presunción necia,
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Thais,*
y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.

Opinión, ninguna gana;
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata,
y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis
que, con desigual nivel,
a una culpáis por crüel
y otra por fácil culpáis.

¿Pues cómo ha de estar templada
la que vuestro amor pretende
si la que es ingrata, ofende,
y la que es fácil, enfada?

Mas, entre el enfado y pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejáos en hora buena.

Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada,
o el que ruega de caído?

¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga,
o el que paga por pecar?

Pues ¿para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.

Sor Juana Inés de la Cruz, Obras completas (México, D.F.: Porrúa, 1997), 109.


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